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Trabajadoras domésticas: un ejemplo de “discriminación” laboral

Publicado por Periódico el centroamericano en septiembre 25, 2008

SON POCAS las trabajadoras domésticas que gozan todos sus derechos (EC / E.M)

SON POCAS las trabajadoras domésticas que gozan todos sus derechos (EC / E.M)

Cientos de mujeres son explotadas y se les irrespetan sus derechos laborales

Karina Fonseca
redaccion@centroamericano.info

“Ya te compré, ahora no te me podés ir”.  Ese fue el comentario que le hizo “una patrona” a la trabajadora doméstica inmigrante que contrató al finalizar los engorrosos trámites para obtención del permiso laboral en Migración de Costa Rica.

El costo estimado de una gestión de este tipo oscila entre los $300 y $400, ello cuando la trabajadora corre con la buena suerte de no caer en manos de “un profesional inescrupuloso” que le exige abonos mensuales para darle seguimiento a su trámite, muchas veces sin ningún resultado positivo.

Tanto antes como después de obtener el permiso laboral, miles de mujeres migrantes sufren la amenaza latente y el temor fundamentado de que, ante un disgusto, su patrón o patrona “le eche migración” para que la deporten, lo que obliga a muchas de ellas a adoptar un estilo de vida de gran sumisión y miedos. Cientos de mujeres son explotadas, se les irrespetan sus derechos laborales (tanto en jornadas, funciones, paga, prestaciones y aguinaldo, etc.).  Sin mencionar el acoso y abuso sexual que algunas veces deben padecer.

Paradójicamente, el salario mínimo de una trabajadora doméstica apenas supera los 100 mil colones, siendo el más bajo entre todas las categorías salariales del país, a pesar de que debe cumplir la jornada laboral más extensa entre todos los trabajadores y trabajadoras mencionados en el Código de Trabajo costarricense, pues se les puede obligar a laborar hasta 12 horas días y no 8 como estipula dicho instrumento jurídico para todos las demás ocupaciones.

Se supone que el bajo salario de las trabajadoras domésticas se compensa con el salario en especie que supuestamente se les tiene otorgar (hospedaje, alimentación), y debe ser contemplado en el pago de indemnizaciones y otras garantías laborales, pero tal responsabilidad patronal con frecuencia es irrespetada o sólo favorece (algunas veces) a quienes viven de forma permanente en la vivienda donde son contratadas y no a quienes trabajan por horas o en una jornada diurna sea parcial o día completo.

Las trabajadoras domésticas migrantes, especialmente nicaragüenses son quienes deben sortear los mayores obstáculos para incorporarse laboralmente.  En primera instancia, existe una institucionalidad establecida que refuerza la discriminación hacia las mujeres migrantes que deseen acceder a empleos en Costa Rica, lo que resulta notable en el hecho de que prácticamente “el único” empleo para el que se están emitiendo permisos laborales en Costa Rica es el servicio doméstico en casa de habitación.

No obstante, el asunto del trabajo doméstico no es tema de las mujeres nicaragüenses, y eso es muy importante señalarlo.  Algunas estimaciones apuntan a que sólo el 40% del este tipo de actividad la realiza una persona extranjera, es decir el 60% de trabajadoras domésticas son mujeres costarricenses.

LA LUCHA DE ASTRADOMES EN COSTA RICA

Desde el nacimiento de ASTRADOMES (Asociación de Trabajadoras Domésticas) en 1991, su principal esfuerzo ha estado dirigido a lograr el reconocimiento y   equiparación legal del trabajo doméstico en relación con lo que se dispone para las demás ocupaciones en el Código de Trabajo. El trabajo doméstico es una labor marginada, no sólo por la sociedad costarricense, sino porque existe una legislación laboral discriminatoria que refuerza las nociones de que desvalorizan las tareas asociadas al hogar.

Una de las acciones claves que ha liderado ASTRADOMES es un proyecto de ley que duerme el sueño de los justos en la Asamblea Legislativa, pues aunque parezca mentira tiene más de 16 de permanecer allí.

El 24 de noviembre de 2005, ASTRADOMES llevó adelante una acción de inconstitucionalidad, en relación al artículo 104 del Código de Trabajo que regula la jornada laboral, los días de descanso y los feriados.

En marzo del 2007, la Sala Constitucional dio lugar a varios puntos de dicha acción, llevando a un día completo el día de descanso semanal y los feriados (antes se daba mediodía). Además, fueron declarados inconstitucionales tres párrafos dentro del inciso c), referidos a la posible división en fracciones de la jornada laboral que la extendería a 15 horas la jornada laboral.

Según la presidenta de ASTRADOMES, Rosita Acosta, los logros obtenidos fueron parciales, al no aprobase una de las modificaciones fundamentales, que es la equiparación de la jornada laboral de las trabajadoras domésticas a la del resto de trabajadores, es decir pasar de 12 horas diarias a 8 horas.   Falta también que las reformas logradas pasen a formar parte del documento oficial en materia laboral, es decir el Código de Trabajo de Costa Rica.

El fallo de la Sala Cuarta abre algunas puertas, pero aún es insuficiente, el incansable compromiso de ASTRADOMES por levantar el proyecto de ley para que sea visto y  aprobado este año en la corriente legislativa es una labor en extremo ejemplarizante.  De lo contrario, ASTRADOMES, anuncia la realización de una denuncia internacional en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

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